A los ojos de todos

Esta mañana hay algo diferente en el aire. La verdad siento como una tranquilidad olvidada que vuelve a mi... el cuerpo pesa, y las tensiones se hacen evidentes. Dejé de lado todo aquello que me relajaba y me daba cierta livianidad. Ahora han regresado las buenas costumbres y mi cuerpo parece tomar, con dificultad, esa antigua energía olvidada. Es complicado, si, pero muy rico volver a tener el centro de mi ser, en mí mismo.


Y a raíz de esto, algo nuevo he comenzado a ver en los demas, en el mundo... no en la belleza de un árbol o la suavidad del aire, lo he visto en algo mucho más hermoso, que todo el tiempo permanece escondido para todos.

Tener esta tranquilidad me da una especie de tiempo en la mente, cierta lentitud que permite ver prolongadamente las cosas, como un bullet time. Gracias a esto he visto los ojos de la gente que me rodea, por lo menos hoy en el bus y en las 3 cuadras que camino desde mi parada al trabajo. Me percato que nunca los había visto en realidad, me refiero a que nunca vi esas manchas móviles que pasaban frente a mi y reconocia en ellas un ser vivo y no una imagen más, que se mezcla con edificios, plantas, autos y concreto.

Cuando me topaba con alguna parte del cuerpo de estos seres, observaba su piel, su color, su forma... casi identicas a las mías, intenté imaginar en ese punto sus células, su sangre, su energía: realmente no es un objeto, no es una cosa, no es una estructura que se mueve por inercia. Este ser era la suma y resultado de miles de millones de coincidencias y posibilidades que lo llevaron a estar frente a mi, en el lapso de un semáforo. Este ser es la continuidad de su genealogía, es la suma de sus ancestros, que en definitiva pueden ser los míos... y a la vez, él es parte de la suma que resultará en un ser futuro.

Cruzaba mi mirada con las de los demás caminantes y la imaginación voló por un instante: intenté visualizar su pasado, su futuro, su presente ¿para dónde irá?¿qué estará pensando?... definitivamente "ese" que pasaba por mi lado no era algo del paisaje, no era algo, era alguien. Vivía y vive junto a mi... tal vez nunca en su vida me vea o me determine (como todos lo hacemos en este aislamiento global) y sin embargo cualquier acción que yo emprenda lo afecta y me afecta.

Si veo a los demás como cosas, como objetos, yo mismo me estoy viendo como un cosa. Si utilizo a los demás, yo mismo me vuelvo utilitario para ellos y para mi. En tanto no descubra en el otro su humanidad, lo que yo haga en el medio no afectará coherentemente a otros. Al contrario, contribuirá en la deshumanización. Si los otros seres son objetos que me sirven a mi, comenzaré a encadenarlos, a coartarles la libertad, ya que son para mi servicio y para mi beneficio. Mis acciones no los dejarán volar libres, no los construyen, nos los deja crecer, solo los hará más objetales, menos seres humanos.

Yo veo en tí lo humano eres mi especie, mi par, biológicamente igual y eres un ser social e histórico, no eres único, eres la suma de tus padres y los padres de ellos, eres el milagro que solo ocurre en medio de millones de alternativas. Reconozco en tí la posibilidad de ver el futuro, imaginarlo, proyectarlo, construirlo. Reconozco en tí la habilidad de ir al pasado, de recordarlo, de evocarlo, de reconciliarlo... Veo en tí lo que nos hace humanos: poder transfomar nuestro medio, juntos, con libertad, con amor por la realidad creada...

Mis acciones van dirigidas hacia tu libertad, hacia tu propia humanidad. Me reconforto cuando te alejas de "mi", si mis acciones contribuyeron a cortar tus cadenas, a derrumbar resistencias, a superar tu dolor y tu sufrimiento. Me alegro cuando me acompañas, porque ello es el accionar de tu propia libertad.

En estos momentos vivimos una era deshumanizada, todos somos objetos, todos somos utilitarios que sirven por un momento y luego se botan. Todos estamos aislados, fisica y mentalmente, nuestras acciones no van con el sentir humano, van con lo material, con los dogmático, con lo ideológico. Significan más las camisetas de futbol, los barriles de petróleo, los estilos musicales, las creencias absurdas; significan mucho más que las miradas sutiles, los gestos amables, la solidaridad, el amor real por el desconocido... significan más que todo aquello tan simple que da paso a la superación de lo sufriente y de lo doloroso.

Mi experiencia fue loca, pero satisfactoria. Saber que esa burbuja se puede romper, que el aislamiento puede superarse, me hacen creer que nada puede determe. Ni detenernos como especie y como seres unicos. Invito, muy humildemente, a experimentar esto: a ver al otro, conocido o no, a observarlo, a sentir en el su calidez, su diversidad, su multicolor personalidad, imaginar cuántas cosas conspiraron en su pasado y cuántas más en su futuro... así veremos que no somos cosas.

Nuestros ojos lo demuestran.

2 comentarios:

Ricardo Díaz | 7:00 p. m.

A medida que nos concentramos mas en ser competentes perdemos la verdadera razón por la que vivimos, nos volvemos mas egoístas, precavidos, ya nadie puede confiar sinceramente en los demás, y pocos son los que aun siguen creyendo en un mundo mejor, libre de ataduras y de prejuicios, usted es uno de esos, las palabras dichas no son en vano sirven como motivación para aquellos con una mentalidad semejante a la suya, continué así,
Muy buen escrito hermano

Anónimo | 7:18 p. m.

Excelente escrito,
estamos perdiendo la dirección correcta del camino
por la maldita envidia y el individualismo,
pocos quedan soñando con algo mejor y siguiendo siendo
humanos,
continúe así el trabajo escrito aqui no es en vano,
sirve de motivacion para muchos otros con una mentalidad
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Éxitos

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