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Media Noche


Aprovechando la oscuridad de la media noche, este hombre se para frente a la puerta del edificio en el que ella vive.

Toma fuerza, respira hondo y juntando sus manos alrededor de su boca, como haciendo una corneta, grita el nombre de la mujer... lo grita con intensidad, con pasión, con la misma energía con que él la besó por primera vez, con el mismo amor que solía sentir cuando ella mordía sus labios. Seguido de su nombre, el tipo cierra la frase con un "te extraño",casi imperceptible

Apenas hace unos días ella y él se encontraban en aquella puerta para entregarse con palabras y miradas fijas. Hoy está simplemente él

No hay respuesta. Desde los pisos altos nadie se acerca. Solo un perro que ladra somnoliento, unas calles más abajo.

Él da media vuelta y camina lentamente buscando la avenida, lo hace con los oídos puestos en la ventana del cuarto de aquella mujer. Pretende oir que se abre y es ella con los ojos vidriosos diciéndole "regresa, yo también te extraño"; gira la cabeza para corroborar que es solo su imaginación.

Llega a la avenida. La última mirada a la esquina. Nada. Cabisbajo, como contando las grietas del anden, estira el brazo, detiene un taxi y deja el lugar.

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El sueño del Dial

Los escenarios pasaban frente a sus ojos como un tren, cada uno traía su sonido y todo se escuchaba como un radio sintonizando con dial análogo. Todo era confuso. Hasta que se detuvo en un lugar desconocido por él, sin embargo tenía la sensación de saber qué clase de sitio era: había mucha gente, todas con maletas, caminaban rápido, venían solas o en parejas o en pequeños grupos. "Es una terminal" pensó. Se observó a sí mismo, no llevaba maletas o bolsas... concluyó que no viajaba ni mucho menos.


"¿Qué hago aquí entonces?" se preguntó. Y casi automáticamente frente a él se materializó una mesa, un café barato, una silla doble de madera, luego lo rodearon ventanas y paredes; a su izquierda apareció un mostrador, estantes, una caja y una gordita bonachona recibiendo dinero de una pareja de campesinos. "Una cafetería, estoy tomando algo en una terminal... ¿por qué?"

Con la misma velocidad, fuera de esas ventanas y frente a él se dibujó una silueta. Él no tardó en reconocer esa figura humana aún en sombras y sin rostro definido. "Cómo olvidar ese cuerpo y ese aura" pensó.

La figura era femenina, caminaba hacia la cafetería, por un instante él pensó que ella se reuniría a tomar algo juntos. Pero no fue así. Los ojos de ella no lo veían, se enfocaban en el pasillo que pasaba al lado. Mientras más cerca estaba, más detalles se veían: sus grandes ojos miel, su cabello castaño claro, su piel en tono canela suave, los labios carnosos, el buen gusto de su ropa y la cartera que siempre le colgaba del hombro derecho. Recordaba todos esos detalles y los contaba con la mirada, girando la cabeza para seguirla.

Una vez pasó por su lado, él decidió seguirla. No sabía a dónde iría, pero sentía una necesidad tenaz de seguirla... la cafetería se desvaneció, nuevamente el tren de imágenes, el sonido de dial.

Cuando todo paró él se encontraba frente a unas puertas grandes, metálicas de color azul. Poco a poco observó los alrededores: habían muchas casas populares, postes y cables de luz, mucho tráfico. A los dos costados de las puertas abiertas, habían carteles que anunciaban precios de cervezas; arriba de ellas un aviso luminoso daba nombre al lugar que era Restaurante y Bar. Mucha gente y aún era de día... él sintío la figura nuevamente en su espalda, giró en sus pies y la vió.

Ella venía sonriendo, "esos grandes dientes blancos" se dijo. Se escuchaban sus carcajadas y venía hablando con otra gente que no se definían muy bien, eran sombras igual. Nuevamente pasó por un costado y se disponía a entrar por las puertas azules. Él la llamó por su nombre y aquella mujer se detuvo en seco, volteó su cuerpo y lo observó sin la menor expresión... "Hola" dijo ella y no agregó más. Él la observó largo rato y contestó el saludo. "Te ví en el terminal, sentí la necesidad de segurite, hace mucho no te veo". "Si, de hecho esta es la primera vez que nos vemos en mucho tiempo", repuso ella, "Lo siento vengo a tomar una cerveza acá, estoy con mis amigos... disculpa" agregó. Y luego entró al restaurante-bar.

Él entró detrás y vió que era un sitio muy típico con las mesas de madera, una rockola, estantes y mostradores llenos de cerveza. Hacia un lado habían unas escaleras cortas que daban a un mezanine y de allí salían otras escaleritas pequeñas que daban a un segundo piso. Subío rápidamente, como levitando. Con la mirada la buscaba... pronto dió con ella de nuevo y sin mediar palabra la tomó de los brazos y la sacó de su grupo de amigos. Sorprendentemente ella no se enfadó, al contrario sonrió friamente. "¿Qué quieres?" preguntó ella. "Hablar contigo".

Para ser un restarurante-bar, tenía una cáma muy cómoda para hacer visitas. Si, en medio de tanta gente, él vió como su cuarto, su cama y su mesa de noche se dibujaban en el bar. Ella se recostó con mucha naturalidad y lo hizo de lado en la cabecera como acurrucada; él se recostó también de lado, con una mano debajo de la cabeza... se observaron mucho tiempo.

"Te extraño mucho" dijo él, "Es increible. Yo te olvidé hace mucho y no fue sino verte en un lugar cualquiera y despertó en mí una gran cantidad de sentimientos. Me siento confundido y por eso te seguí, quiero saber si a ti te pasa lo mismo, si ya me olvidaste y si ahora que me ves sientes algo, quería decirte que repentinamente te extraño muchísimo, que me doy cuenta de lo poco hondo que te enterré, ha pasado tiempo y sigues intacta en mi corazón. Cada día inconcientemente pido por tu felicidad y la mía, pero ahora en este momento, pido por que esa felicidad sea juntos de nuevo. He dejado de soñarte, pero verte me hace sentir que estoy soñando. Me dieron ganas de acariciarte, pero sé que no dejarás..."

Ella interrumpió, se levantó de la cama y se paró cerca a él. Éste se levanta y la abraza por la cadera. Ella habló: "Mira, no lo niego, te ví y sentí un golpe en el corazón. Revivió en mi aquel sentimiento. Te descubrí en la terminal y en silencio deseé que me siguieras ¡y acá estas! luego te ví en la entrada y tu saludo simplemente me destrozó. Me dices que me extrañas, yo también. Me dices que sigo intacta en tu corazón, tú también en el mío. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que nos vimos la ultima vez? demasiado... es muy borroso"

Él levantó la mirada y la observó profundamente, iba a preguntar algo, cuando un extraño sonido cortó el momento. Ella toma de su bolsillo un teléfono celular y observa la pantalla con ternura, una leve sonrisa definió en sus labios. Oprime el botón para contestar y se lleva el teléfono a la cabeza, con la mano lo tapa junto a la boca, para que él no vea qué dice. Y sin embargo se escuchaba muy tenuemente su voz. "Hola, ¿como estás?¿ya vas llegando? Perfecto. Te tengo un regalo... acá te espero... si, te quiero, te quiero, te quiero..." Sus ojos brillaban demasiado y su sonrisa se alcanzó a ver fuera de la mano, ella no veía a quien estaba abrazado a sus caderas. Él la miró y reconoció ese rostro, ese que ponía ella cuando lo veía a él en una calle cualquiera; la misma que ponía cuando terminaban de hacer el amor; el tono de voz era el mismo cuando hablaban por teléfono; la misma ternura cuando había un regalo desinteresado de por medio.

Ella colgó la llamada. Miro hacia abajo y acarició el cabello de él. "No lo niego, te extraño, pienso en tí, me sorprendió verte y que me siguieras, y mi corazón se movió rápido" dijo ella. "...Pero ya no te quiero... eso que sentimos ahora solo es por el momento, solo es porque nos vimos y nada más. Ocupas gran parte de mi mente y mi corazón, pero de una manera diferente... no como antes, y no hay la mínima posibiliad de que ello cambie".

"¿Ni la más mínima?". "No. Porque además..." Ella se detuvo como buscando las palabras "yo nunca lo sabré, por que con quien hablas ahora no es conmigo, es con lo que queda de mí en tu mente. Yo, acá, soy una imagen de lo que guardas de la 'verdadera ella' quien realmente te olvidó, realmente no te extraña, realmente no te quiere..."

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Tim Burton

Muy a las seis en punto de la tarde hizo presencia la luna. Estaba baja, recíen salía de las montañas, al norte y se veía completamente redonda en un tono amarillo, pero palidenciendo. Brillaba mucho y con el cielo oscureciendo de fondo. En un momento unas nubes, con una velocidad relativamente lenta, pasaron justo en frente del disco lunar, se dibujó entonces una sonrisa maléfica y pícara en el satelite. "Una luna tipo Tim Burton" exclamé y algunas afirmaciones me siguieron. "Es cierto, puro estilo Burton" dijo mi compañera. De inmediato una charla informal sobre uno de los mejores personajes del cine y la cultura, no solo por sus aportes sino más bien por su estilo: sórdido, negro y particular.

"Qué rico sería ser Tim Burton" concluímos.


Pero ahora, muchos días después, mi verdadera conclusión es otra: mejor que ser Tim Burton es ser una creación de su cabeza.



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¿Cómo sería yo si fuese un personaje de Tim Burton?¿Sería como el chico ostra? ¿una copia de Jacck?

No. Lo cierto es que yo sería más flaco, tanto como una ramita a punto de quebrarse, mucho más largo de piernas y brazos y los ojos grandes, saltones, de pupilas pequeñas, típico de Burton. Mi piel pálida, la boca pequeña y elegante. Con abundante cabello, tal vez algunas canas pintadas, pero sobre todo desordenando, levantado, como si acabase de tener una fuerte descarga eléctrica.

De hecho eso pasó, imaginaría Tim: acababa de sobrevivir a 10.000 Voltios que por una suerte de cables bajaron desde el cielo como rayo hasta mi cuerpo. Y aún así mantendría una sonrisa y tendría tics en el cuerpo a la vez que pasan diminutos rayos por mis cabellos, mis dedos, incluso mis dientes. Las carcajadas serían alocadas y grotescas. Mi sombra se proyectaría en la pared de aquel castillo oscuro, mostraría cómo continúo con mi trabajo: revivir aquel cadaver...


Habría tomado varias partes de cuerpos enterrados en el cementerio aledaño y con ellos habría construido mi creación... ¿qué sería esa abominación, según Tim? Pues nada más y nada menos que mi amada. Hermosa mujer que en su momento, con el mismo estilo de cuerpo raquítico y sus redondos senos, vivía a mi lado. Sus ojos enormes y azules me hipnotizaban, mientras que sus finos labios rojos me atraían para robarle un beso todo el tiempo. Habíamos sido felices. Cantando en rimas, con versos perfectos. Y la gente aceptaría los cantos, danzarían junto a nosotros en medio del bosque con los arboles deshojados y retorsidos, que dibujan garras que quieren atrapar el cielo cenizo y el sol gris del paisaje. Lo más probable es que fuera Halloween y en medio de disfraces aterradores estariamos contentos repartiendo dulces de calaveritas a los niños regordetes... Tal vez yo tenga un perro de mascota y ella un gato, no, mejor un gusano o una araña. Nuestra morada, un tomate gigante o un mausoleo. El señor Burton verá cómo arma esa parte de mi pasado.

Lo cierto es que ya no soy feliz. Mi amada habría querido hacerme una torta de luciernangas oscuras, es Halloween y hay que comer dulces, ella muere por ese especial platillo tan sabroso que requiere de técnica y cuidado, ya que al momento de cocinarlo las reacciones bioquímicas de las luciernagas y el fuego alto del horno hacen un cocktail explosivo. Tal vez ella era una experta en la preparación, pero quizás ese día cantaba con alguna música estridente de bandoleón, contrabajo y violín. Quizá se acompañaba de su mascota u observaba las montañas que terminan en espirales. Digamos que una enorme serpiente de piel como piano la haya asustado... Burton quería distraerla de la cuidadosa operación y haría que ella volara por los aires.


Yo me encontraba lejos acompañado de algun esqueleto amigo o hablando con un enano gordo de nariz aguileña sobre el festival del pueblo. No, estaría en el No Mundo, tocando jazz con muertos franceses. El caso es que no estaba con ella.

La culpa y mi dolor harían que empesara una búsqueda por recuperar a mi amada. Conocería la historia de Frankenstein y dejaría mi hogar para vivir en una alta torre torcida, a la que le instalaría pararayos y todo tipo de aparatos científicos...iría al cementerio y desenterraría solo los mejores cuerpos y de ellos tomaría la parte más hermosa. Luego cocería los pedazos y rellenaría algunos lugares con trapos; pondría especial atención en la piel, así que sumergiría el armado ser en una tina de jabones, escencias y suaves aceites para que se nutriera el pellejo. Luego me encargaría de los ojos: como no hay iguales, los pintaría con azul turquesa sobre un par de esferas de marfil. Más adelante, los labios, también son únicos: los haría con algún fruto silvestre, rojo, sabor dulce y textura suave. Luego vendría la mejor parte. Digno del director, la historia para recueprar a aquella mujer, requeriría de algún sacrificio de mi parte, el cual en medio de mi locura, correría sin dudarlo: darle los organos vitales... la mitad de mi cerebro, porque en él estan mis pensamintos por ella; la mitad de mi corazón, por que dentro esta el amor que le tengo. Así cumpliría mi misión, claro esta: luego de pasarle algunos miles de voltios através de ella.

Luego de varios intentos lograría revivirla. Ella me reconocería y me amaría de nuevo... y yo reiría a carcajadas por la locura y por la felicidad. Volveríamos al viejo tomate gigante, al pueblo donde podriamos bailar y cantar en versos perfectos; donde todos los días serían Halloween y los niños regordetes se disfrazan de parcas y diablos para recibir pedazos de torta de luciernagas oscuras que mi amada cocinaría con mayor cuidado. Ya de noche nos sentariamos en una elevación, obsrevando la enorme luna llena sonreir, pícara y fantasmagórica.


Y tal vez hubiera una oscuridad repentina... y yo aparecería en mi cuarto de piso en ajedrez, vistiendo una bata de terciopelo, levantando elegantemente una copa, con mis enormes ojos y mi cabello alocado; simulando la voz de Vincent Price narrando esta historia y bebiendo cada tanto un sorbo de licor, deseando ser como Tim Burton.

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Piratas del Espacio I (?)

Es solo un experimento.


****


Todo flotaba en un suave y lento movimiento. El frío comenzaba a sentirse y cada vez era más fuerte. Tánator despierta en medio de un montón de objetos ingrávidos. Con dificultad se "levanta" y se percata que esta igualmente flotando estático. Es una sensación extraña esa de estar adormilado a gravedad cero. Frente a él hay un pasillo de donde se oye algo de desorden y algunos objetos salen expulsados hacia la recámara.

Ayudado por los pasamanos dispuestos a lo largo del cilíndrico pasaje, Nikola, el capitán de la pequeña corbeta Zigurat, llega al cuarto donde Tánator dormía. Refunfuñando y con gruesas palabras, parece desquitar su ira con lo que se encuentra.

Escena de 2001: Odisea en el Espacio, Kubrik.


-Maldito cacharro, ¡es la última vez que me haces esto!¡Debí dejarte flotando en los anillos de Saturno hace mucho!- Con una fuerte mirada ve a Tánator intentando salir del sueño. -Tenemos problemas graves, Tánator. Algo sucedió con la nave. Estamos en gravedad cero y además perdimos la ruta programada en el computador de navegación... ¡justo cuando tenemos a la mitad de la Armada Confederada pisándonos los talones!. Te lo dije y lo repito no podremos huir, por lo menos si antes no luchamos un poco... ¡no debimos atacar ese carguero, te lo advertí!

Nikola, un hombre maduro y con mucha experiencia en la navegación estelar, flota frente a la consola de mando, oprimiendo botones y programando el sistema, lo cual no parece dar resultado. Sigue molesto, gritando cada mala palabra que conoce, da puños al tablero y no halla como tranquilizarse

-No conseguiras nada de esa forma. -Dice Tánator ya más despierto. Se toma de un pasamanos y se acerca en medio del reguero de cosas voladoras. -El daño parece físico, no de software, esta computadora puede estar vieja y destartalada, pero no se desconfigura de esta forma...
-La verdad me importa poco si es el computador mas inteligente de la Confederación, me importa más que se arregle de una buena vez. Si no es así, amigo, te aseguro que faltará tiempo para que nos hechen mano y pasemos una buena temporada en la cárcel de Ganímedes. Créeme, un buen pirata soporta todo, menos ese maldito lugar.
-¿Ya enviaste a Trig a revisar el cuarto de máquinas?
-Si y nada por ahora, conociéndola debe estar golpeando todo con sus herramientas.
-Entonces, Capitan, creo que no nos queda más remedio que esperar a que se arregle todo o a que la Armada llegue y nos atrape...
-¡No es justo! Tu nos metiste en este lío. Todo por querer saquear una nave oficial... eres arriesgado, Tánator, y confío en tu osadía, pero ayer no tenía ni un buen presentimiento. Ahora mira: vagamos a la deriva, sin gravedad, sin nada. No entiendo cómo dices tan facilmente que esperemos a la Armada.
-No me asustan esos pilotos, soy mejor que ellos y los sabes, si me enfrento a ellos hay chance de escapar... eso también lo sabes.
-¡Ja! osado y confiado, los dioses te han castigado... cómo sea, Tánator. Soy ya viejo y no quiero que mis últimos años se pasen en una cárcel. Cuando lleguen tomarás tu nave y saldrás por ellos. Si los vences huiremos a cualquier colonia, pero si no tendrás serios problemas... de cualquier forma ésta es nuestra última aventura juntos.- Ambos se miran con seriedad.

En ese momento un sonido extraño y la nave se estremece. Todo cae fuertemente al piso y hay un gran estruendo por todos lados. Por el intercomunicador hay una pequeña interferencia y a continuación una mujer habla del otro lado
-Capitan, acá el cuarto de máquinas... tenemos gravedad.

Debajo de todo el desorden y adolorido por los golpes de la caía, Nikola contesta afirmativamente.
-Comenzamos a mejorar.- Dice Tánator sobándose la cabeza.

****


Realmente era un trabajo sencillo. Dos minutos después de que los radares del Zigurat detectaran a la nave carguera Emperor, los piratas ya se encontraban encima de ella, disparando sus torpedos de Impulsos Electromagnéticos para sabotear y bloquear los sistemas. Como era de esperarse, los cazas ligeros que custodiaban el carguero salieron al encuentro con los atacantes.

Eran naves de combate algo viejas y pequeñas, sin embargo bien piloteadas eran letales. Tánator lo sabía y no se preocupaba por ello, con tranquilidad se ponía sus guantes mientras tarareaba una vieja canción terrícola. Bajó al hangar donde estaban las otras naves y reconoció la suya en una sola mirada: aquella DSF-15, fue su última nave como piloto de la Armada Confederada y su primer robo como pirata, lo ha acompañado un buen rato. Se montó y la encendió, mientras alrededor los otros pilotos alistaban sus naves.

Tomado de Concept Ships

El informal escuadron de 4 naves salió del hangar y comenzó el ataque. Fue rápido y fácil, algunas maniobras evasivas, una serie de acertados disparos y todo había terminado, la experiencia de Tánator guío a los piratas en la escaramuza de manera efectiva, los cazas oficiales habían quedado atrás, flotando.
-Qué aburrido.- Se dijo Tánator. Ordenó regresar y confirmó a Nikola que ya podían abordar.
-Bien hecho, Tánator. Ahora movámonos rápido, no me gusta como huele esto... Espero no arrepentirme, amigo mío. Por el bien de nuestra sociedad.

Desde el puente de mando, el capitan ordena disparar los arpones para acoplar las dos naves. En el infinito espacial Zigurat y Emperor se unen, minutos más tarde un grupo de astronautas entra en el carguero y comienza el saqueo. Todas las bodegas se abrieron fácilmente, excepto una que estaba destinada a guardar cosas confidenciales del capitan confederado. Trig y algunos otros estaban en la tarea de extraer los bienes y no resistieron la curiosidad de saber qué había tras el Top Secret, además Tánator les había dicho muy claramente no dejaran absolutamente nada.

Ella manejaba muy bien los explosivos y además tenía experiencia en abrir todo tipo de puertas, era famosa entre los piratas espaciales gracias a esto. Por el intercomunicador, el capitan Nikola le advierte.
-Trig, no tenemos todo el día, ya tenemos suficiente, vámonos.
-Lo siento Nick, Tánator me dijo que tomara TODO y eso es lo que voy a hacer, además estas compuertas no serán lío para mi.
-Mujer, por dios, deja eso. No me fío, el botín que obtuvimos es suficiente. Retirate ya mismo...
Tres ahogadas implosiones y las láminas metálicas de la bodega quedaban a la deriva. Dentro no había gran cosa: embalajes metálicos, armamento, documentos, discos informáticos y piezas de compudatores. Trig y sus compañeros tomaron TODO.

Luego del robo, simplemente quedaba el Emperor vacío en el espacio.

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Inspirado en una de mis series favoritas y luego de haber leído algunos cuentos cortos de Ciencia Ficción, encontrados en varios blogs, decidí intentar escribir algo al respecto. He acá un intento, que llevo ya mucho tiempo guardando como borrador y que no logro darle forma pero si mucho largo... quisiera completarlo dándole un final apropiado, pero lo haré en otra entrada, ya que me aburren los textos largos y este ya esta tomando mucha longitud.

Por ahora leanlo, comenten y critiquen, están bienvenidas todas las anotaciones que quieran dar, si ven errores de ortografía y de redacción, también si tienen ideas de cómo encaminar este escrito.

Espero tener pronto la última parte.

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Asesina

Un hombre estaba acostado en la cama mirando al techo y suspirando porque ella llegara, de repente la silueta de una mujer se hizo presente a contraluz. La oscura silueta no mencionó ninguna palabra y lentamente se sentó sobre su pecho, él suspira aliviado y plácido... ella sonríe, toma su brazo y lo ata suave pero firmemente a los barrotes de la cabecera de la cama; él no se asusta. Continúa con el otro brazo y la misma operación, hay sonrisas pícaras pero serenas.

Ella se acerca y lo besa apasionadamente, termina mordiendo el labio inferior y estirándolo un poco, al soltarlo sonríe y clava la mirada en los ojos de él, mientras sus delicadas manos tocan el vientre y suben hasta el pecho, luego hasta el cuello y lo rodea; sigue mirando fijamente con cierta satisfacción... él sigue sin asustarse, hay sonrisas mutuas. La mujer comienza apretar sus manos, lentamente, como queriendo graduar el momento... él lo permite con sus ojos en ella.

La sonrisa no cesa, así como la fuerza en el cuello. El aire se detiene, igual que el tiempo. Los ojos del hombre comienzan a blanquearse y aún así no hay miedo, solo entrega. La silueta femenina se mezcla con las otras sombras, poco a poco solo logra verse el pequeño bombillo, que ahora es una estrella en medio de la penumbra. Ella no se detiene y continúa aplicando presión, tan fuerte como su satisfacción, el placer la invade y ya no puede detenerse. Hay una última mirada muy leve, muy rápida, luego la energía de la cama vibra, mas tarde todo esta quieto.

No hubo mayor ruido. No hubo mayor tensión, más que en las manos de la mujer. No se oyó ningún suspiro, ningún ahogo, nada. El continúa sonriendo, con los ojos aún puestos en los de ella, pero ya sin vida, comenzando a palidecer, con los brazos colgando de los barrotes...

... Una luz blanca invade rápidamente todo...

Solo es un recuerdo. Ella, con su cabeza recostada sobre la barra, abre un ojo y logra ver una botella con un par de tragos por servir, luego un vaso vacío y un cigarrillo humeando los ultimos aires. Sus oídos se despiertan y logra entender la música de fondo: Blues. Levanta la cabeza y toma el cigarrillo, da un chupo largo y bota el humo con la mirada puesta en el piso.

Yo la observo desde la otra esquina. Algo en ella no me permite soltarla y la veo prolongadamente, tal vez el contraste de su piel blanca, o sus labios carnosos, quizá su cuello... Tomo valor, cojo mi vaso y camino hasta la barra, ella no se inmuta. Me siento al lado e intento buscar palabras.

Por el rabillo del ojo ve mis intensiones, voltea su cara y fija la mirada en mi, "Ni se te ocurra intentar algo conmigo". Y yo me quedo quieto. Levantando la mano hace un no. "Este es mi último cigarrillo, esa mi última botella, esta mi última canción... pero tu no serás mi último hombre. Él ya esta esperandome al otro lado, junto con otros tantos. Yo misma los envié allá, esa es mi naturaleza. Me encanta ver a los hombres morir por mí", Sonríe.

Tomó la botella y sirvió un trago. Lo bebió todo en dos sorbos, luego sirve el último poco de licor y me lo da. "Tienes suerte, hubiera sido bueno verte palidecer." Me mira y se acerca lentamente, me estremesco, mi cuerpo vibra, estoy fascinado, encantado, no lo puedo creer. Me besa fuertemente, mordiendo mis labios, tengo una explosión de miedo y placer. Al alejar su cara, limpia un poco mi boca con sus dedos... su sonrisa se hace atractiva pero aterradora, me hace un guiño y se retira.

Sin dejarla de ver, pienso que hubiera sido delicioso estar bajo esos ojos perdiendo el aliento y deseando la eternidad con ella... muevo la cabeza y tomo el trago que quedó servido. Ella deja el bar y desaparece en la fría noche.

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Segundo encuentro.

Realmente ocurrió hace mucho, pero hasta ahora puedo describirlo. Desde hace varios meses ella vive en mí. De hecho ha vivido siempre en mí y es a quien invoco cuando estoy en momentos oscuros, antes ignoraba quién era y no sabía cómo darle imagen, hoy tiene una, rara, pero así la construyo todo el tiempo y le agrego cosas.

Esta vez nos vimos en las montañas y aunque eran picos nevados y cumbres blancas ella apareció con su particular cuerpo azul desnudo. Sus ojos rasgados me miraban fijamente pero con mucha calidéz, con mucho cariño. Me saludó como siempre lo hace cuando tenemos estos encuentros: besandome la frente y acariciando mi rostro.

Como siempre, ella habló.


"El mundo vive en constante dinamismo" comenzó. "No te diré que no temas, porque ya no lo haces, te diré que debes comprender esto del dinamismo del universo, de su movimiento necesario e inevitable: esta transformación constante se representa en el cambio. El cambio es la Alquimia del universo".

"Eres un elemento clave en todo este laboratorio universal, de hecho eres el principal, tu función en esta intrincada fórmula es la de ser cada vez más puro y al final ser proyección a las estrellas, ser la acción que cae sobre el mundo como la gota que despliega ondas en el lago, ser la saeta luminosa que cruza los cielos al infinito. Y llegar a ese punto requiere que dejes de ser la materia prima, burda y tosca que eres, para convertirte en elixir y polvo de oro. Para ello existe el cambio".

"Los cambios se dan por elección porpia o por 'elección' de la vida misma. En ambos casos, hay efectos que se dan en ti. Estos se pueden ver como dolor, nostalgia, arrepentimiento, resentimiento, retroceso, resistencia, miedo...o como fuerza, vitalidad, velocidad, inteligencia, resolución, energía, valentía, entendimiento. Cuando ocurren estos últimos es porque el cambio era más que necesario, esta cimentado en tus deseos más profundos y sublimes, su base es el pedido de corazón y la energía totalmente entregada a algo nuevo. Cuando es lo primero, no es porque el cambio sea negativo o castigador, es porque la Alquimia de esa transformación esta removiendo impuresas y de paso destruye lo viejo, para que no haya retroceso, de todas formas el resultado será siempre positivo y benéfico".

"Eso que la purificación 'te quita' no es algo tuyo, no es tu ser el que se despedaza, al contrario, son cascaras y cascaras de la coraza que guarda el luminoso centro. En el proceso de cambio tendrás que desatarte de cadenas, cortar con hilos que te unen a lo viejo, romper barreras que te bloquean, pero tu escencia permanecerá intacta y cada vez más limpia, más visible, más diáfana... por que eso que quitas es la materia innecesaria, es accesorio, provisorio y pesado, anquilosado, te frena".

"No es fácil, pasaras por altos fuegos, fuertes corrientes de agua, ácidos corrosivos y mezclas con otros elementos... pasarás por el camino de la muerte y dejarás las cenizas de lo que fuiste para convertirte en crisálida y allí aguardarás para renacer, como Cristo, como el Fénix, como Osiris, como el Sol... y con aquella luz irradiarás calor en tu corazón y en tu mundo, convertiras en oro lo que toques, consolarás a quien te oiga. Y allí verás que todo aquello que parecía oscuro, trizte y destructivo no es más que el conjunto de instrumentos de aquel laboratorio, que no son ni buenos ni malos, simplemente cumplen su función".

Mi mente permanecó en blanco y por un instante logré borrar todo negativismo de aquellas situaciones que me llevaron, por elección o inercia, lejos de lugares deseados, personas amadas, exitos grandiosos. Fue momentáneo, un parpadeo.

Aún, muchas noches despues, me ronda por la cabeza este encuentro. Cada vez hallo más relaciones y sorpresas de mi vida, algunas veces me tranquilizan, otras me despiertan la nostalgia, lo cierto es que desde entonces intento ver que todo cuanto cambia a mi alrededor y en mí, no tiene tinte de bueno o malo, castigo o premio, simplemente son las reacciones naturales en esa fórmula Alquimista que me llevará a la trascedencia.

"Una vez terminado todo... ya no morirás nunca, la eternidad será tu tiempo, el amor tu aire y la luz tu paisaje", dijo ella para despedirse, caminando hacia las nieves perpetuas.

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El baile y la nostalgia

Este príncipe se encontraba en medio del salón de baile, el cual estaba lleno de muchas personas que bestían atuendos coloridos y brillantes, maquillajes pálidos y máscaras. Todos bailaban con el suave ritmo de los violines, la base grave de los chelos y el pícaro sonido de flautas y vientos... un ambiente de dulzura y elegancia se respiraba en el espacio.






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Las parejas se movían de un lado a otro con cierto respeto, con cierta pasión. Nuestro príncipe observaba extasiado esa danza. De repente una mano toca su hombro y el se voltea para observar. Descubre a una mujer que vestía de azul satinado... su rostro lo cubría una máscara de luna menguante, que sostenía con una mano. El príncipe la toma y la acerca suavemente a su cuerpo y sin decir nada comienzan a bailar. Él observa a través de la inmutable máscara un par de ojos algo familiares. Los destellos de luz y los brillos de las lámparas dejan ver algunos rasgos del rostro de aquella mujer.

De inmediato reconoce a su acompañante, ella fue alguna vez su gran amor. El joven ve fijamente sus ojos y esbosa una sonrisa triste. Por su mente pasa una pregunta "¿Qué falló entre nosotros?" y los recuerdos afloran con fuerza: el cortejo, los regalos, los besos y caricias, las caminatas, las noches juntos... todo se agolpa en su cabeza y en su corazón. Al tiempo, busca la razón por la cual habían acabado su relación. Una lágrima densa y pesada cae por su rostro y el llanto casi desconsolado lo atrapa.

El príncipe entiende lo que siente, poco a poco las lágrimas cesan. "La pena, el abandono, la infinita tristeza y las heridas del orgullo. Qué pequeños resultan al lado de una frágil mirada. Porque los grandes males que recuerdo son errores de danza y no la danza misma" le dice a la muchacha. "De tí tomo lo bello y lo bueno, lo guardaré para siempre, te perdono y me perdono, agradeciendo al destino por tenernos juntos un instante y haberme dado la esperanza de un amor eterno". Ella responde con una sonrisa, hace una venia y se retira, desapareciendo entre la gente.

La noche continúa y el príncipe se divierte hasta el cansancio...

>> Basado en un sueño real, reforzado con frases inspiradoras.<<

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¡Duendes!

Un paseo por el intracuerpo... mientras lo leen, oigan esta grandiosa canción de Battles llamada "Atlas" y visualicen lo que narro acá.




Sucede que dentro de mí habitan pequeños duendes muy extraños, no logro verlos claramente y son como borrosos a mi ojos, realmente podrían ser motas con patas o tal vez algodones que cantan y se mueven a voluntad... tienen una particularidad y es que recorren mi cuerpo, siempre en el mismo sentido: desde la base de mi columna hasta mi cabeza.

Y aunque el paseo siempre es igual, estos duendes, que cantan y son borrosos, reaccionan de diferentes maneras: cambian de color, de tamaño, a veces su canto es estruendoso y otras es casi silente... eventualmente se detienen en ciertas partes de mi y las trabajan de alguna forma, flexionando mis músculos y excitando los nervios; otras veces pasan de largo y simplemente se sienten sus pequeños pasos por algún órgano.

Como dije comienzan en la base de mi columna y es allí donde siento con más fuerza su presencia, es como si se agruparan, como si se aglutinaran en un solo punto y estuvieran entusiasmados por iniciar el trayecto. Allí a veces son rojos y cantan fuerte.

Luego suben, suben hasta mi estómago y es allí donde despiertan mis mariposas o la solitaria, me retuercen, allí son naranjas...Más tarde van a la boca del estómago, y no conformes con pisar mi esófago, se divierten martillando el diafragama, ello hace q aumente mi respiración y la haga más profunda...

Acto seguido tocan mi corazón y parecen escarbar en la mina que llevo dentro, de mis entrañas extraen valiosos recuerdos, color verde, verde esmeralda; estos recuerdos estan tallados con rostros amados, deseados, admirados y todos me afectan sentimentalmente, por lo visto es una veta interminable, siempre sacan y sacan buenos recuerdos... Cuando terminan en mi corazón suben de tono y se vuelve azules y tocan mi garganta y me hacen sentir que quiero gritar, detienen por un instante mi respiración y parecen felices, cuando dejan pasar el aire de nuevo mi voz se oye en el sielncio... Luego adoptan un tono cian y suben a mi cabeza, grandes y pesados, se siente calor y comienzan a aglutinarse de nuevo, en el centro de mi cerebro, acarician cada endidura, cada arruga y encienden el fuego de mi mente...

... Y luego todos juntos cantan al tiempo y se convierten en una especie de arcoiris, cada duende con su color y su brillo, un sin fin de tonalidades... y poco a poco se vuelven pequeños de nuevo, se unen y se convierten en un solo ente con multiples voces, y este ente se acerca a mi oído (desde adentro) y me pregunta ¿Por qué todas las noches nos invocas?¿Buscas algo?¿A caso ese algo es tu propósito en la vida?¿Quieres que te llevemos a la trascendencia?

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El encuentro.

Aquella mujer se presentó ante mí con una mirada bondadosa y llena de cariño, nunca antes la había visto y sin embargo se me hizo tan cercana que no impedí mi encuentro con ella. Mi mente sabía que esta mujer en partícular no existe en la realidad externa, mi corazón sin embargo siente que ella esta viva.

Sus ojos son verdes, grandes, rasgados... contrastaban perfecto con su cabello oscuro y su piel azul, sus labios eran rojos, y al rededor de sus ojos tenía finos adornos hechos de diamantes. Se puso frente a mí y me habló. Tenía un tono dulce, tranquilizante y en su voz podía sentirse el más puro amor.

"Nada malo puede ocurrirte" me dijo. "Debes entender que eres libre... tu vida no esta encadenada a este mundo, tu tiempo está en la eternidad. Lo sé porque yo soy quien ve tu futuro, y tu pasado, y tu presente."

"Tu libertad habita en tu corazón y ella te da espacio de hacer cuanto quieras sin importar lo que el mundo diga. Esta libertad te muestra que la vida no es una línea recta, finita e inamovible, no te dice que siempre hay que ascender o avanzar y nunca retroceder, no te habla del final como una oscuridad total... Esta libertad te habla de trascendencia, de proyección a la luz, de amor por tí mismo y por tu realidad. Esta libertad te dice que hoy puedes estar arriba y mañana abajo, que puedes ir delante o retroceder. Esta libertad no te juzga porque hoy opines una cosa y luego otra si el cambio significa algo coherente."

"No es malo hacer un alto en el camino y volver a los lugares, situaciones o personas que alguna vez te hicieron feliz; no es malo ser bondadoso, honesto, noble... y tampoco está mal ser luchador, fuerte y radical, si ello te hace feliz y hace feliz a quienes te rodean. La vida no es plana, no es un criculo, ni un cuadrado, tiene tantas dimensiones como queiras, es como una nube, un gas que te rodea. A veces esta nube sopla vientos fuertes y esta bien dejarse llevar por ellos, otras, todo está calmo y tu puedes moverte como quieras..."

"Lo que si está mal es creer que la vida es de una sola forma, está mal creer que libertad es descontrolar el cuerpo, es malo creer que el mundo está hecho para sufrir, es malo creer que retroceder es erróneo, esta mal creer que las equivocaciones te castigan y te enjuician y te degradan, está mal creer que nunca tendrás oportunidad o que nunca hiciste cosas buenas... está mal destruir tu vida y tu cuerpo (y de los demás también). Esta mal creerse el cuento de que a este mundo se vino a tener éxito, abundancia, euforia, belleza. Es terriblemente malo creer en la ultratumba y en la moral, esta mal tener miedo, está mal permitir que lo eterno y lo terreno se enfrenten"

"Recuerda que tarde o temprano, nuestra amiga la muerte vendrá, y está bien que llegue, ella solo es quien muestra un nuevo camino hacia una ciudad luminosa, ella no viene a destruirte, viene a purificarte, viene a que dejes el mundo físico y vayas a la cáldida luz. Si has obrado bien en tu vida y has roto ensueños, dogmas, reglas absurdas, si has sido libre y has amado la realidad que viviste, si has amado a tu prójimo tanto como a ti mismo, si has hecho caso de lo que te he dicho hoy con toda la libertad que te permitas, entonces tu paso será igualmente libre, alegre y muy tranquilo... como si no sucediera en realidad"

Puso sus manos en mi rostro y me sonrió: "Soy el símbolo de que los dioses no te abandonan, te quiero y siempre estaré a tu lado, en los peores momentos de tu vida me presentaré ante a tí, siempre te escucharé, te veré en tus sueños, aunque a veces también me haré material en tu mundo y seré lo que necesites... y cuando llegue el momento, acá estaré para recibirte."

Se despide con un beso en mi frente y me mira fijamente a los ojos mientras camina para alejarse... Lo único que logro decir es gracias, y al hacerlo mi cuerpo se estremece, un suspiro largo y hondo llena mis pulmones de aire. El atardecer se presenta y poco a poco el cielo rojo se oscurece hasta no poder ver nada.

Despierto en mi cama y es de madrugada. A través de la ventana logro ver el brillo de la luna y comienzo a evocar lo que acababa de suceder, una tranquilidad me embarga, mi cuerpo se relaja, cierro los ojos e intento mantener la sensación de ella en mi pecho...

Vuelvo a dormir.

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